Una conciencia con síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

Publicado por loslocosgananlaguerra on 14:31 comentarios (1)

Para muchos de nosotros pasan los días y nuestro amor por Dios parece quedar solo como parte de nuestras memorias. Experiencias vividas en congresos, noches de celebración, campamentos, retiros espirituales o simples reuniones dónde algún “mensajero” de Dios nos hizo poner los pelos de punta. Y al llegar la prueba o la simple monotonía eclesiástica, la rutina… quedan en el olvido esos momentos! Podemos decir que a veces no llegamos a esa pasión intensa sino que vivimos, mayormente, de emociones pasajeras, muy característico en los cristianos actuales. Esta falta de constancia, casi permanente, hace que vayamos enfriándonos de a poco. En el capitulo 3 de Apocalipsis, versículo 15, Juan relata la visión acerca de la iglesia en Laodicea. Una iglesia que confiando en experiencias anteriores fue dejando su primer amor, su fuego y su onda con el Señor. Los miembros de Laodicea no llegaron a apartarse, ni se hicieron los rebeldes. Simplemente dejaron que su religión pasase por lo exterior y en su interior ya no interese el pecado como antes. Ya habían curado esas cosas vistosas, que eran tan visibles en los más jóvenes, pero se habían olvidado de seguir creciendo y ser santificados. La sentencia dada a ellos por el Señor todos la conocemos: 15-Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente! 16-Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Wow! una expresión bastante fuertecita, no??? Redimidos y todo seguimos pecando. El pecado es la enfermadad por excelencia. Entró en la humanidad cuando Adán y Eva no soportaron la tentación a decidir por ellos mismos lo que estaba bien y lo que estaba mal (Genesis 3:5). Una tentación que sigue invitándonos igual que a ellos y en la que tristemente seguimos cayendo. Da lástima descubrir a muchos adultos que piensan que ya no pueden cambiar, que por sus experiencias del pasado ya se las saben todas o que nada más se han dejado conformar. También da lastima ver jóvenes tibios sin metas ni objetivos espirituales que no sueñan en crecer. Debemos cambiar y crecer apuntando a la medida perfecta de Dios…

Ver con los ojos de Dios.

Publicado por loslocosgananlaguerra on 11:16 comentarios (0)



La historia de José es más que interesante y es una historia que nos ayuda a entender que todas las situaciones por las que pasamos son parte del plan de Dios.

Un breve resumen de la vida de José
José era el hijo de Jacob y Raquel y el preferido de su padre. Por eso sus once hermanos le tenían mucha envidia y acá empieza todo.Tanto era el odio que le tenían, que no tuvieron mejor idea que venderlo como esclavo a los egipcios.
Después de un tiempo de trabajar como esclavo, la esposa de su amo lo trata de violador (mintiendo) y José es encerrado en la cárcel Pero después, gracias a que Dios lo ayudaba siempre, pudo decifrar el sueño del Rey de Egipto y este lo enalteció con el título más importante en el país. Hata que un día, cuando en el mundo había hambre pero en Egipto, gracias a José, había comida, se reencontró con sus hermanos cuando ellos fueron a pedirle provisiones. Cuando se dió a conocer a su familia, no solo los perdonó sino que además les dijo algo que es realmente admirable:
"Como pueden ver, no fueron ustedes los que me enviaron acá sino que fué Dios quien me trajo".
Si eso no se ver con los ojos de Dios, no se que es.

José había pasado por momentos terribles, sin embargo todo eso lo usó Dios para cumplir un propósito tremendo con su vida y José entendió que el largo camino que había recorrido hasta ese momento era todo parte del plan de Dios.

Así que con esto quiero decir que si quizás estás pasando por un momento en tu vida que no entendés y quizás pensás que Dios te abandonó, no te olvides que Él te vió desde antes que nacieras y desde se momento ya tenía un plan para vos.

Todo ayuda para bien a los que aman a Dios.

Siempre me estas viendo

Publicado por loslocosgananlaguerra on 16:53 comentarios (0)

Cuando te ignoro estas ahí, cuando me hago el ciego te veo, cuando me hago el sordo te escucho.
Gracias...

Si hubiera estado allí entre la multitud
Que tu muerte pidió, que te crucificó
Lo tengo que admitir, hubiera yo también,
Clavado en esa cruz
Tus manos mi Jesús, si hubiera estado allí

Pensándolo más bien también yo estaba allí
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien,
Yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen Señor, también yo estaba allí

Si hubiera estado allí al pie de aquella cruz
Oyéndote clamar, al padre en soledad
Lo tengo que admitir, te hubiera yo también
Dejado así morir, mirándote sufrir
si hubiera estado allí.

Pensándolo más bien también yo estaba allí
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien, yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen señor
Pensándolo más bien, también yo estaba allí
Yo fui el que te golpeó, y de ti se burló
Pensándolo más bien yo fui el que te azotó
Yo fui quien lanceró tu espalda mi señor
También yo estaba allí.