Para muchos de nosotros pasan los días y nuestro amor por Dios parece quedar solo como parte de nuestras memorias. Experiencias vividas en congresos, noches de celebración, campamentos, retiros espirituales o simples reuniones dónde algún “mensajero” de Dios nos hizo poner los pelos de punta. Y al llegar la prueba o la simple monotonía eclesiástica, la rutina… quedan en el olvido esos momentos! Podemos decir que a veces no llegamos a esa pasión intensa sino que vivimos, mayormente, de emociones pasajeras, muy característico en los cristianos actuales. Esta falta de constancia, casi permanente, hace que vayamos enfriándonos de a poco. En el capitulo 3 de Apocalipsis, versículo 15, Juan relata la visión acerca de la iglesia en Laodicea. Una iglesia que confiando en experiencias anteriores fue dejando su primer amor, su fuego y su onda con el Señor. Los miembros de Laodicea no llegaron a apartarse, ni se hicieron los rebeldes. Simplemente dejaron que su religión pasase por lo exterior y en su interior ya no interese el pecado como antes. Ya habían curado esas cosas vistosas, que eran tan visibles en los más jóvenes, pero se habían olvidado de seguir creciendo y ser santificados. La sentencia dada a ellos por el Señor todos la conocemos: “15-Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente! 16-Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Wow! una expresión bastante fuertecita, no??? Redimidos y todo seguimos pecando. El pecado es la enfermadad por excelencia. Entró en la humanidad cuando Adán y Eva no soportaron la tentación a decidir por ellos mismos lo que estaba bien y lo que estaba mal (Genesis 3:5). Una tentación que sigue invitándonos igual que a ellos y en la que tristemente seguimos cayendo. Da lástima descubrir a muchos adultos que piensan que ya no pueden cambiar, que por sus experiencias del pasado ya se las saben todas o que nada más se han dejado conformar. También da lastima ver jóvenes tibios sin metas ni objetivos espirituales que no sueñan en crecer. Debemos cambiar y crecer apuntando a la medida perfecta de Dios…
Sin amigos
Hace 14 años
1 comentarios:
Muy bueno!!!
APALUSOS
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